Bayquinú
Nadie puede llevarse nuestra esperanza. El reloj de pared realizó su cantata en la sala, dando la hora tic-tac, las seis, hora de despertarse, y levantarse, lo expresaba desde su voz o sonido como que temiese no se levantaran, la casa parecía un desierto. Sin embargo, continuó sonando, repitiendo y repitiendo llamadas en el vacío, nadie se levantaba. Este desistió y dijo, entonces yo también dormiré.
Mientras tanto, en la cocina el fogón el desayuno emitió un suspiro, y de su interior brotó quince tortillas tostadas, seis huevos de gallina, de amor fritos, un jarro (a) de café y varios vasos de leche fresca.
Al ver que el reloj se había dormido, el jarro de café, huevos, y las tortillas saltaron de la mesa, se desplazaban en dirección de los dormitorios para ir a ver qué pasaba. Abrieron la puerta y descubrieron que la familia estaba flotando y sobre sus camas, envuelta en un brillo color indescifrable, un (os) espíritus traviesos habían detenido el tiempo. Ahora, los objetos de la cocina debían buscar la manera de romper el ímpetu de esos espíritus antes de que el desayuno se arruinara por completo.
Entonces, la comida y el reloj conversaron para unirse y así asustar el misterio de los espíritus malignos. Las 15 tortillas formaron un edificio y se disparaban como balas para alcanzar la ventana y bloquear la huida de ese misterio, mientras tanto, el jarro de café empezó a silbar con fuerza como un tren que va y viene a alta velocidad, y el olor despierta al reloj de la sala. Este se enoja por haber sido burlado, empieza a sonar su campana a toda velocidad. El ruido despierta a la familia y asusta tanto a los espíritus que merodeaban; y asustado salieron corriendo hasta que se desvanecieron en la lejanía de la distancia y el tiempo. La comida regresa a la mesa justo a tiempo, antes que los humanos entren a la cocina, el padre de familia bostezó, tomó una tortilla dorada expresando: "el desayuno está perfectamente caliente hoy". El jarro de café solamente le quedó observando con su vapor reconfortante, mientras el reloj de la sala, volvió a marcar el tiempo con su tic-tac consuetudinario. La comida, la dicha, y el tiempo habían salvado el día, demostrando que en esa casa, el amor de familia, y el de la cocina, era un espíritu mucho más poderoso que cualquier magia maligna.
El hogar siempre está repleto de múltiples secretos, y si logras escuchar el tic-tac del reloj o huelas comida en el tiempo, tu hogar está lleno de una magia y secretos te cuida todos los días. Desde ese tiempo, todas las mañana a la hora del desayuno, el aroma a café recién hecho y colado viaja por toda la casa, antes de que despierten o abran los ojos, entre un solemne acuerdo de la materia, alma, y las paredes resguardan, protegen, custodian la memoria de quienes las habitan, pues, el milagro ocurre cuando se comparte la mesa, ahí nace la verdadera unidad para ahuyentar a los malos espíritus, entre otras cosas. Nadie puede llevarse nuestra esperanza.
Micro Autobiografía:Bayardo Quinto Núñez (Bayquinú) ha publicado veintisiete (27) Libros: Ensayos; Opiniones diversas; Pohemas; Cuentos; Relatos; Minicuentos; Novelas Cortas; y tiene varios libros escritos inéditos, y otros que va escribiendo, los cuales en su momento si hay oportunidad saldrán a la luz pública, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales; Abogado y Notario Público; Instructor Deportivo en Baloncesto, Escritor; Pintor; Estudio Siempre Música, Artesano del Calzado, y/o Zapatero Alistador, y tras su ardua experiencia en medios escritos de gran trayectoria en Nicaragua, como ¡El Nuevo Diario y Diario La Prensa, Columnista Internacional! y Nicaragüense.
