Lo que la desclasificación del CNI enseña sin necesidad de señalar culpables

Autor:

Lo que la desclasificación del CNI enseña sin necesidad de señalar culpables

La discusión pública sobre los informes desclasificados del CNI y el CIFAS relativos a la entrada masiva del 30 y 31 de julio en Ceuta se ha quedado, como era previsible, atrapada en el pulso partidista: si el Gobierno ocultó avisos, si Marruecos actuó de forma deliberada, si Feijóo exagera o si Moncloa minimiza. Ese debate seguirá su curso. Pero hay un dato en la propia documentación que merece leerse al margen del cruce de acusaciones, porque no habla de intenciones políticas sino de arquitectura institucional.

Los documentos muestran que, en apenas cincuenta minutos del 30 de julio, distintos órganos (Defensa y varias instancias de la Guardia Civil) pasaron de calificar la actuación marroquí como "pasiva" a descartar esa valoración. No es un detalle menor. En cualquier sistema de gestión de crisis con base en inteligencia, lo relevante no es solo qué se supo, sino cómo circuló esa información entre quienes la generan (CNI, CIFAS, UCE-3) y quienes debían traducirla en decisiones operativas sobre el terreno, incluida la Delegación del Gobierno en Ceuta.

Esa distancia entre el tiempo de análisis y el tiempo de respuesta es, precisamente, el punto ciego que rara vez se audita públicamente. Se desclasifican notas y comunicaciones, se cuenta cuántos documentos son y cuándo se redactaron, pero no se explica si existía un protocolo previo que definiera en qué momento una valoración de inteligencia debía traducirse en una alerta operativa concreta, ni quién tenía la autoridad para activarla. Sin esa pieza, la publicación de los documentos informa del contenido, pero no del proceso.

Esto importa más allá de julio. Ceuta es una frontera exterior de la Unión Europea gestionada con un entramado de competencias repartido entre el Estado, la Delegación del Gobierno y la Ciudad Autónoma, sin que exista siempre claridad sobre los protocolos de escalado de información sensible entre esos niveles. El propio informe del CNI, tal y como se ha desclasificado, no incluye ese mapa: se limita a dejar constancia de lo que cada nota decía en cada momento, sin explicar el circuito por el que esa valoración debía convertirse en una orden operativa sobre el terreno. Esa ausencia es, en sí misma, un dato relevante del documento, no una omisión del análisis periodístico.

Plantear esta pregunta no exige acusar a nadie de ocultar nada. Exige, simplemente, que la próxima desclasificación (si la hay) venga acompañada de algo más que el listado de documentos: un mapa de quién decide qué, con qué información y en qué plazo. Sin eso, cada crisis futura repetirá el mismo patrón: mucho ruido sobre quién sabía qué, y ningún avance sobre cómo evitar que el saber llegue tarde a quien debe actuar.

Jose Antonio Carbonell Buzzian

Lo que la desclasificación del CNI enseña sin necesidad de señalar culpables - 1, Foto 1
Murcia.com