Buena parte de la genialidad de los filósofos ha traído consigo hacer difícil de entender las cosas ordinarias con sus explicaciones.
Me acuerdo hace años en la Universidad, poniendo la oreja, que un profesor le decía a otro : "sé oscuro cuando no puedas ser profundo".
También leí hace un tiempo que a algún predicador le dijeron : "debe ser muy importante lo que has dicho porque no he entendido nada".
Y eso, creo yo, es la sinceridad que denuncia el intento de crear confusión como recurso dialéctico.
La otra cara de la existencia es la de la gente llamada "vulgar" que a pesar de tal etiqueta es la que usurpa el sentido común.
Como nadie se llega a expresar con profundidad mediante su peculiar poética, el uso de la ambigüedad puede ser magistral.
El chiste es el innato culmen de todo esto, y me fascina la profundidad que transmite para reflejar las intuiciones.
Sí, el chiste, en su ambigüedad, es como una filosofía inteligible e incontestable, que además de explicar lo inexplicable suscita complacencia en plenitud y risa.
La risa, propia del ser humano, llegó a ser denigrada "por creer que pertenecía a las malas artes del maligno".
También es verdad que la risa tiene mucho de desafío que desestabilizaba el orden preestablecido.
¿Se acuerdan de Jaimito? Jaimito, que era más vivo que el hambre, fue una figura de la galería de existencialistas, como don Quijote.
Jaimito, cuando estaba entre nosotros, ofrecía explicaciones y soluciones a lo más desconcertante por enrevesado que fuese.
Se pierde el humor cuando se percibe estar al borde del precipicio.
En nuestra sociedad actual el desmoronamiento es tal y la hecatombe tan inminente, que no queda resquicio ni para que un Jaimito levante la moral, es decir, se intuye el precipicio.
Eso sí, muchas veces, con Jaimito o sin Jaimito, nos reímos hasta de nuestra sombra.
Déjenme ahora, estimados lectores, hacer una reflexión desde diversas ramas de la Filología, relacionadas con el tema que estamos tratando : la semiótica, que es la disciplina que estudia los signos y cómo los seres humanos los utilizan para crear, transmitir e interpretar significados en la comunicación, y que abarca el lenguaje verbal, imágenes, gestos, sonidos y códigos culturales, es algo confusa pero a la vez esclarecedora.
Luego están la poesía y la poética, que son recursos de confuso mecanismo pero de clara eficiencia en la comunicación.
Y es que sólo las obras de arte sobreviven más allá del tiempo, ya que son obras abiertas al involucrar al contemplador, que está inmerso en cualquier representación gráfica de la historia...
¿Por qué? Porque le permiten expandir sus límites.
¿Y el chiste? Pues es atemporal.
