Bayquinú
El bastón se posaba sobre la balanza con una delicadeza casi reverente, también mantenía un punto de equilibrio amasado. Era un objeto sencillo, de madera pulida, que había visto días claros y tormentas, y con sus surcos, cicatrices, contaba historias que sólo aquellos que sabían leer en el silencio del tiempo y dentro de las paredes de la mente podrían descifrar.
En la habitación, la balanza se balanceaba inserta en un aire denso, cargado de una mezcla de olores; el aroma terroso de la madera, el leve toque de la azistín recién aplicado al piso, y una brisa sutil penetraba por la ventana, trayendo consigo voces, ecos de la vida anterior y exterior.
Aquella balanza como punto de equilibrio se percibía estar en espera de un propósito. Sus platillos, la parte metálica brillante, reflejaban la luz refulgente del sol que se filtraba a través de las hojas de un árbol cercano. La sombra de ese árbol danzaba suavemente sobre el suelo de piedra, creando un juego de luces y sombras que acompañaba el momento, era todo una armonía musical.
Remigio, se acercó suavemente sintiendo la rigurosidad del bastón entre sus dedos, un objeto que había pertenecido a su abuelo. Recordaba como él lo usaba para caminar por el sendero empedrado del pueblo, cada paso resonando con una historia de su juventud.
Había algo reconfortante en su presencia, un símbolo de fortaleza y sabiduría. Pero aquí, en esta balanza, su peso parecía diferente, más simbólico que físico.
La balanza, en su anhelo de equilibrio, hacía reflexionar sobre las decisiones que había tomado en su vida. Cada platillo representaba una opción, un camino que podía tomar, y un peso en esta vida. El bastón, allí en el centro, recordaba que a veces hacía falta apoyo, algo que anclara mientras sopesamos lo que realmente importa. Se preguntó Remigio: "si, tal como él había sido un apoyo para mi abuelo, podría yo también ser un bastón en la vida de otros".
Mientras la brisa pasaba de nuevo, jugueteando con su cabello, se perdió en pensamientos sobre la fragilidad de la vida. La balanza no solamente medía el peso del bastón, sino el peso de las decisiones, las que habían conducido hasta la vida, hasta aquí.
Ve Remigio le expresó La Señora Realidad: "A veces, la línea entre el éxito y el fracaso se siente tan delgada como un hilo". En ese instante, Remigio que degustaba una suculenta taza de café dilucidó: que no se trataba solamente de encontrar equilibrio, sino de aceptar que un bastón es una carga en ciertos momentos.
El sonido del viento en ese instante a Remigio lo trajo de vuelta a la realidad. Miró de nuevo la balanza y el bastón. No había respuestas definitivas, sólo la certeza que cada elección, cada giro del destino, tiene su peso y su valor, su idioma como desplazarme por el camino certero. En ese momento, La luz se movía, y con ella, la sombra del árbol se alargaba, como si el tiempo mismo se detuviera a observar este pequeño ritual.
Con una sonrisa, se quedó el bastón sobre la balanza por un instante más, disfrutando de la conexión entre el pasado y el presente, concluyendo que todo el tiempo estamos en futuro. En esa unión, se observó no sólo el simbolismo lo que había perdido, sino también la promesa de lo que aún podía ser. La balanza, en su quietud, se convirtió en un reflejo de su propio viaje: un constante vaivén entre lo que se lleva en el corazón y lo que se deja atrás.
Remigio dejó que el silencio lo envolviera sopesando, que, la verdadera balanza pertenecía al alma. Mientras tanto, el bastón quedó allí, suspendido como un puente perfecto entre los fantasmas del ayer y las promesas de un porvenir. Las cicatrices de la madera dejaron de ser registros de dolor para metamorfosearse en caminos de futuro, listos para ser caminados con paso firme y con la frente en alto. Al final, con café en mano, con los ojos fijos Remigio descubrió que el futuro no es un lugar al que se llega, sino es el paso valiente que se da justo después de haber perdonado al pasado.
MICRO BIOGRAFÍA: Bayardo Quinto Núñez. (Bayquinú) Ha publicado veintisiete (27) Libros: Ensayos; Opiniones Diversas; Pohemas; Cuentos; Relatos; Minicuentos; Novelas Cortas; y tiene varios libros escritos inéditos, y otros que va escribiendo, los cuales en su momento si hay oportunidad saldrán a la luz pública, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales; Abogado y Notario Público; Instructor Deportivo enBaloncesto, Escritor; Pintor; Estudio Siempre Música en las disciplinas: Piano, Violín, y Flauta Dulce; Artesano del Calzado, y/o Zapatero Alistador, y tras su ardua experiencia en medios escritos de gran trayectoria en Nicaragua, como ¡El Nuevo Diario; Diario La Prensa y Columnista Internacional! Nicaragüense.-
