Estratón fue discípulo de Teofrasto y sucesor de este al frente del Liceo y heredero de la tradición aristotélica. Convirtió la investigación de la naturaleza en el centro de su actividad filosófica. Concedió una importancia extraordinaria al estudio de los procesos físicos. No fue simplemente un continuador de Aristóteles: fue también un pensador que modificó determinados aspectos de la filosofía aristotélica y la aproximó a una concepción más estrictamente naturalista del mundo.
Estratón vino al mundo en Lámpsaco, ciudad situada en la región de Misia, en la costa asiática del Helesponto, en lo que actualmente es Turquía. La fecha exacta de su nacimiento no se conoce. Las fuentes suelen situarla entre 340 y 330 antes de Cristo. Tampoco existe absoluta seguridad respecto al año de su muerte, que se sitúa entre 270 y 268 a. C. Permaneció como director del Liceo durante dieciocho años hasta su fallecimiento. Su trayectoria intelectual no se limitó a Atenas. Desarrolló una importante actividad en Egipto, donde fue preceptor del futuro Ptolomeo II Filadelfo. Entre sus discípulos se encuentra a Aristarco de Samos, uno de los grandes astrónomos de la Antigüedad.
Estratón vivió en una época en la que filosofía y ciencia no estaban completamente separadas como disciplinas. Precisamente por esa dedicación a la investigación de la naturaleza recibió el sobrenombre de el Físico.
Su interés por los fenómenos físicos no fue puramente especulativo. Elaboró una metodología basada en la observación de los fenómenos y en la búsqueda de explicaciones físicas concretas. Aristóteles había rechazado la existencia del vacío. Estratón, en cambio, sostuvo que debía existir algún tipo de vacío. Defendía, a diferencia de los atomistas, que existen pequeños espacios vacíos distribuidos entre las partes de la materia, lo que se ha denominado posteriormente un vacío diseminado. Si existe algún grado de vacío, entonces la materia no constituye una continuidad absolutamente compacta. Hay espacios entre sus componentes que permiten explicar determinados fenómenos físicos.
Estratón utilizó como argumentos fenómenos en los que aparentemente cuerpos sólidos podían ser atravesados por agentes como el calor o la luz. Escribió numerosas obras que lamentablemente se han perdido. De todas formas, a través de comentarios de otros pensadores se sabe de qué trataban sus libros y también los títulos de los mismos.
Los títulos Sobre la visión, Sobre la sensación y Sobre la naturaleza del hombre, entre otros, muestran que dedicó considerable atención a los fenómenos que actualmente llamaríamos psicológicos y fisiológicos. La felicidad, la justicia, el bien, el valor y la organización política formaban también parte de su horizonte filosófico.
Desde su perspectiva, la explicación de los fenómenos naturales debía buscarse fundamentalmente en la propia naturaleza. Esto da a entender que pensaba que las divinidades no intervenían en el mundo. Es una consideración atea de la realidad. Frente a Aristóteles, esto supone prescindir del motor inmóvil como causa final del movimiento celeste y debilitar la teleología cósmica, de modo que la causalidad se vuelve inmanente al propio mundo material. No hay finalidades o propósitos en la naturaleza.
Simplicio conserva el argumento de Estratón sobre la caída de los graves: el agua que cae de un tejado forma un chorro continuo en la parte superior y se fragmenta en gotas más abajo, lo que indica que cada porción gana velocidad respecto de la anterior. De ello infería una aceleración en la caída libre, en tensión con la concepción aristotélica de la velocidad proporcional al peso.
Aristóteles definió el tiempo como la medida del movimiento según lo anterior y posterior. Según Simplicio, Estratón lo generaliza como medida de toda acción, tanto del movimiento como del reposo. El desplazamiento es sutil, pero relevante: el tiempo deja de quedar subordinado a un móvil determinado y adquiere el estatuto de dimensión universal de los procesos naturales.
En psicología, Estratón cuestiona la escisión aristotélica entre percepción e intelecto. Plutarco refiere su tesis de que no hay sensación sin la participación del entendimiento, como prueba el hecho de que dejamos de percibir lo que tenemos delante cuando la atención se desplaza. Percibir sería, por tanto, un acto cognitivo y no algo pasivo. El principio rector del alma está en la frente y concibe la actividad psíquica como una forma de movimiento.
Según Damascio, Estratón objetó los argumentos del Fedón de Platón sobre la inmortalidad, ya que un intelecto inseparable de la sensibilidad difícilmente sobrevive a la disolución del compuesto.
Pierre Bayle muchos siglos después interpretó el sistema de Estratón como una concepción del universo gobernado por una necesidad natural, sin necesidad de una inteligencia divina que ordenase externamente la realidad.
Estratón nos recuerda que la filosofía no nació separada de la investigación científica. Durante siglos, preguntar qué es la realidad, significó también intentar saber cómo se mueve la materia, cómo funcionan los organismos, cómo percibimos, cómo se produce el cambio y cuáles son las causas de los fenómenos. Tras la muerte de Estratón el Liceo se orientó a la erudición y a la ética. Su programa dejó una huella: contribuyó al marco de la ciencia alejandrina. Estrabón fue un filósofo y escritor muy prolífico: se le atribuyen treinta y tres libros.
