Decía el escritor hindú Rudyard Kipling algo así como que «la geopolítica, sobre todo a consecuencia del juego de interés entre la Rusia zarista y la Inglaterra victoriana en el Asia Central, era como un gran tablero de ajedrez, y la verdad es que en los últimos tiempos es lo que parece, eso sí, con muchísimas bajas colaterales, que son los ciudadanos del mundo que mueren en los enfrentamientos de todos los días por todo mundo».
Desde el terrorífico ataque terrorista contra Israel del 7 de octubre de 2023 y la buscada y apocalíptica respuesta, al llevarse Hamás secuestrados, las cosas en Oriente Medio han cambiado mucho : de estar apunto de iniciarse un período de paz por el reconocimiento frustrado de Israel por parte de Arabia Saudí como consecuencia de los Acuerdos de Abraham, a estar en un estado de guerra permanente inimaginable por ningún analista, e incluso guionistas hollywoodienses.
Una de las derivadas en la reconfiguración de las relaciones diplomáticas desde aquel momento, son las nuevas alianzas, tanto en el formato como en los actores intervinientes y que se acaba de producir pasando desapercibida, y no es otra que el acuerdo de defensa mutuo entre Pakistán, Arabia Saudí y Turquía.
El Pacto de Defensa Conjunta de La Meca entre los anteriores tres países tiene un gran objetivo : crear un bloque de seguridad siguiendo en parte el modelo de la Alianza Atlántica, por eso algunos la han llamado la OTAN islámica, dado que el elemento religioso es el gran factor que les cohesiona.
Esta alianza, considerando políticas al margen reúne tres potencias mundiales : una potencia económica como es Arabia Saudí derivada de su músculo financiero y petrolero, una potencia militar como es Turquía principal ejército convencional de la OTAN aparte del de EE.UU., y una potencia nuclear como es Pakistán al poseer armas nucleares.
Como ven, una potente combinación que ya ha levantado susceptibilidades y querencias.
Uno de los países que ya han solicitado su ingreso ha sido Egipto, pero parece que los sauditas le han puesto trabas para su integración por las buenas relaciones del país de los faraones con los Emiratos Árabes Unidos, que a la vez tiene unas tensas relaciones con Arabia Saudí.
Este acuerdo de paz busca dar estabilidad regional frente a agentes externos como puedan ser los EE.UU. y países vecinos involucrados en los últimos enfrentamientos como son Irán e Israel.
Por lo que, como entenderán, los países susceptibles han sido estos tres últimos. Frente a los iraníes, que ya han dado alguna opinión desfavorable, sobre todo desde que se unió Turquía, los tres miembros del Pacto de la Meca le han dado garantías a Irán de que no es el enemigo a batir.
Por su parte, los EE.UU. mantienen un perfil bajo, mientras que Israel está muy preocupado por si esta alianza militar se amplía, por ejemplo con Egipto.
Israel también teme la capacidad nuclear de Pakistán y la industria armamentística de Turquía, ya que pueden llegar a ser un factor desestabilizador al claro liderazgo estratégico-militar de Israel.
