El bien y la bondad universal; como esperanza para la unión

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"Corazón a corazón se despiertan los mejores sentimientos, para que prime el bien colectivo sobre el bien particular"

El bien y la bondad universal; como esperanza para la unión

 

La búsqueda del bien colectivo es lo que realmente nos hermana y vivifica como humanidad, entendida no como una mera anexión de semejantes, sino como una realidad viva donde las gentes aprenden a reprenderse entre sí, a conocerse y a reconocerse corresponsablemente. Lo transcendental, al fin y al cabo, es armarse de paciencia para comprendernos. No hay mejor atención de cara al futuro, que entendernos y atendernos ante los desafíos de magnitud asombrosa, como los conflictos crecientes generados por los lenguaraces, el caos climático que nos desconcierta por completo o las tecnologías desbocadas que nos dejan enloquecidos. Desde luego, avivando lo auténtico y conjugando la diversidad con la complementariedad, es como se avanza humanitariamente.

Laborar el camino de la vida desde el horizonte de lo armónico, significa sentirse parte del poema viviente, lo que nos demanda a compartir pulsos y pausas, consensuando movimientos y andares en horizontes fraternos, pues nadie vive por si mismo, porque además requiere sentirse acompasado y acompañado. Corazón a corazón se despiertan los mejores sentimientos, para que prime el bien colectivo sobre el bien particular. Así, el amor verdadero, aquel que nos hace fértiles y autónomos, es siempre expansivo e inclusivo. Esta pasión cura, convalece y hace bien. En consecuencia, como proles de la cordialidad que somos, una de las más altas expresiones de entrega es precisamente el espíritu donante, decisivo para el desarrollo humano y para afrontar todo tipo de crisis.

Justo ahora, cuando el hambre retrocede en el mundo, pero la hambruna vuelve como arma de guerra, hasta el extremo de que constituye un desafío moral sin precedentes. Tenemos que asegurar, por consiguiente, otras atmósferas más justas. Los ataques contra las infraestructuras alimentarias no pueden consentirse, tampoco los obstáculos al abastecimiento y el debilitamiento de los mecanismos internacionales deben ser instrumentos de confrontación, lo que nos demanda a centrarnos en los derechos humanos para que se haga realidad su verdadero cumplimiento, comenzando por la dignidad de la persona, que implica la búsqueda del bien común. Nadie está exento de colaborar, según sus propias capacidades, en su consecución y mejora.

Lo que no tiene sentido, es que el dinero que era para el desarrollo se active para gasto militar o que las desigualdades heredadas del colonialismo prosigan condicionando las oportunidades de millones de ciudadanos. Los moradores del planeta hemos de hacer hogar, con lo que esto conlleva de proteger, custodiar y preservar, lo que es de todos y de nadie en particular. Sea como fuere, existe una relación de reciprocidad responsable entre unos y otros, como también entre nosotros y la naturaleza, de poder participar, contribuir y beneficiarnos de un progreso sustentado en la igualdad, la decencia y la participación. Indudablemente, ningún avance puede separarse de un entorno internacional de cooperación abierta, elevando el multilateralismo con acciones concretas.

En efecto, es la acción colectiva la que consolida el bien combinado, lo que nos exige que los países participen bajo reglas y principios generalizados, sin importar su fuerza o poder militar. Tanto es así, que florecemos cuando ejercitamos el brío social, creativo y solidario, despojado de todo individualismo y despejado de intereses egoístas. Es evidente, que nuestra misión es hacer familia y rehacernos como parentela, para regenerar un orbe más sano y justo. Por lo tanto, nuestros planes y esfuerzos siempre han de tener en cuenta sus fusionados efectos y sus afectos esperanzadores, de hallar luz en los rincones oscuros sin importarnos cultos ni culturas, sopesando las repercusiones para el momento presente y para las generaciones venideras. Buen talento y mejor talante, pues.

Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor 

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