Más de la mitad de la población de la Región de Murcia no utiliza de forma consciente la inteligencia artificial (IA), a pesar de su creciente presencia en la vida cotidiana. Así lo revela el Barómetro de enero de 2026 sobre el uso de la inteligencia artificial, elaborado por el Observatorio Español de Estudios Demoscópicos de la UCAM, que dibuja un escenario marcado por una adopción aún limitada, una fuerte brecha generacional y una preocupación ciudadana centrada, sobre todo, en los riesgos éticos y sociales de esta tecnología .
El estudio, de ámbito regional, se ha realizado a partir de 800 entrevistas telefónicas a personas censadas en la Región de Murcia, efectuadas entre el 18 y el 28 de noviembre de 2025, con un nivel de confianza del 95,45% y un margen de error de ±3,54% .
Uso limitado y claramente generacional
Según los datos del barómetro, el 54,9% de los encuestados afirma no usar la inteligencia artificial “en ningún caso”, frente a un 36,8% que reconoce algún tipo de uso, ya sea personal (11,6%), profesional (7,3%) o combinado (17,9%). Un 8,3% declara no saber o no contesta .
La edad se confirma como el principal factor de diferenciación. Entre los jóvenes de 18 a 30 años, el 61,3% asegura utilizar la IA de alguna forma, mientras que entre los mayores de 65 años esta cifra cae hasta el 17,8%. El uso profesional es especialmente desigual: alcanza el 18,7% entre los más jóvenes y apenas el 2,2% entre los mayores, lo que evidencia una brecha generacional muy acusada en la adopción consciente de estas tecnologías .
Por recuerdo de voto, el “no uso” es mayoritario en todos los electorados, aunque se observan matices: el uso exclusivamente profesional destaca entre votantes del PSOE (15,0%), mientras que el uso personal alcanza su mayor porcentaje entre los votantes de UP/Sumar (25,8%) .
La “digitalización invisible”
Los expertos consultados coinciden en que estos datos no implican necesariamente una ausencia real de inteligencia artificial en la vida diaria. Francisco Arcas, docente e investigador en Ingeniería Informática de la UCAM, subraya que “solo el 36,8% de la población utiliza la IA de forma consciente”, pero advierte de que se trata más bien de un problema de percepción: la IA está integrada en aplicaciones y dispositivos de uso cotidiano, especialmente en los teléfonos móviles, aunque muchos usuarios no la identifiquen como tal .
En esta misma línea, Federico Juárez, director de la Cátedra de Inteligencia Artificial de la UCAM, habla de un fenómeno de “digitalización invisible”, en el que la tecnología se usa sin ser reconocida explícitamente. Además, alerta sobre el uso no regulado de herramientas de IA en el ámbito laboral, lo que denomina Shadow AI, una práctica que puede generar problemas de control, seguridad y gobernanza en las organizaciones .
Preocupación ética por encima del miedo al empleo
Uno de los aspectos más relevantes del barómetro es el mapa de preocupaciones ciudadanas. Lejos de situar el foco principal en la pérdida de empleo, la población murciana muestra una inquietud mucho mayor por los riesgos éticos y sociales asociados a la inteligencia artificial.
En una escala de 0 a 5, la mayor preocupación es que la IA sea peligrosa para los menores de edad, con una puntuación media de 4,2, seguida muy de cerca por la intromisión en la intimidad y el uso de información personal (4,0). A más distancia aparecen el temor a que la IA controle la voluntad de las personas sin que lo sepan (3,3) y la pérdida de puestos de trabajo (3,1), que se sitúa como el aspecto menos inquietante .
La edad vuelve a intensificar estas percepciones: cuanto mayor es el grupo de edad, mayor es el nivel de preocupación, especialmente en lo relativo a la protección de los menores y la privacidad. Por recuerdo de voto, estas inquietudes se muestran bastante transversales, con diferencias moderadas entre electorados .
Alarma social ante el uso dañino y la desinformación
El mayor nivel de alarma social se alcanza cuando la inteligencia artificial se vincula a usos directamente perjudiciales. La creación y difusión de contenidos para acosar, humillar o extorsionar a personas, incluida la generación de imágenes manipuladas de menores con fines sexuales, obtiene la puntuación más alta de todo el estudio: 4,4 sobre 5 .
También generan una elevada preocupación la desinformación en materia de salud y sanidad (4,1) y la manipulación informativa relacionada con la actualidad política, geopolítica o militar (3,9). En cambio, las noticias falsas sobre la vida privada de personajes públicos son el ámbito que despierta menor inquietud (3,2) .
Para Francisco Arcas, estos resultados reflejan una “desconfianza sistémica hacia la veracidad del contenido digital”, mientras que Federico Juárez interpreta que la ciudadanía prioriza claramente la protección frente al acoso digital y los deepfakes por encima de cualquier argumento de eficiencia o crecimiento económico asociado a la IA .
Una tecnología conocida, pero no interiorizada
En conjunto, el barómetro concluye que la inteligencia artificial es una tecnología ampliamente conocida, pero aún no plenamente interiorizada como práctica habitual por la mayoría de la ciudadanía murciana. Su adopción consciente sigue siendo limitada y desigual, mientras que las principales inquietudes sociales se concentran en la protección de los menores, la privacidad y el uso malintencionado de estas herramientas.
Un escenario que, según los expertos, plantea el reto de avanzar no solo en la innovación tecnológica, sino también en la educación digital, la regulación y el enfoque ético, para que el desarrollo de la inteligencia artificial vaya acompañado de confianza y seguridad social en la Región de Murcia .
