Según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa interanual de este indicador en la Región de Murcia baja hasta el 2,4%y se mantiene por debajo de la estatal (2,9%)
La tasa de variación anual de la inflación subyacente (índice general sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) asciende ligeramente hasta el 2,2% aunque permanece por debajo de la estatal (2,6%).
Respecto a diciembre de 2024, los precios crecen sobre todo en Bebidas alcohólicas y tabaco (4,7%), Vivienda (4,5%), Hoteles, cafés y restaurantes (4,3%), Enseñanza (3,3%), Otros (3,2%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,2%). Descienden únicamente en Vestido y Calzado (-0,4%).
En términos intermensuales, las subidas más significativas se dan en Ocio y Cultura (3,3%), Bebidas alcohólicas y tabaco (0,6%) y Vivienda (0,6%). Por el contrario, registran variaciones negativas Vestido y Calzado (-0,6%), Transporte (-0,5%), Menaje (-0,4%) y Comunicaciones (-0,2%).
En opinión de UGT, estos datos reflejan que la inflación cerró el año 2025 manteniendo una positiva senda de moderación, que la ha llevado a registrar, en diciembre, la tasa de variación interanual más baja del país.
Esta inflación contenida no ha evitado, sin embargo, que muchos hogares, especialmente aquellos que cuentan con menores ingresos, hayan visto deteriorada su situación económica durante el año pasado. Ello se debe al encarecimiento significativo de algunos bienes y servicios esenciales, como los alimentos y la energía (electricidad, gas y otros combustibles), -que han aumentado un 2% y un 9,3%, respectivamente-. Pero también, por la situación de estancamiento que sufren los salarios en la región. La negociación colectiva ha mitigado este impacto para las personas trabajadoras que cuentan con un convenio vigente (el incremento salarial medio pactado en convenio hasta diciembre fue del 2,73%), pero no para todas aquellas que sufren el bloqueo de las negociaciones, algunas, desde hace más de una década. Asimismo, en muchas ciudades estos incrementos salariales no son suficientes para contrarrestar el fuerte ascenso del coste de la vivienda, que ya ha rebasado los niveles previos a la burbuja inmobiliaria—tanto en régimen de compra como de alquiler.
En este contexto, resulta imprescindible intervenir en el mercado de la vivienda con políticas públicas eficaces que limiten la escalada de precios y la especulación y hacer que los salarios, con carácter general, y el Salario Mínimo Interprofesional, en particular, continúen creciendo en 2026 por encima de la inflación. Solo así podrá materializarse un reparto más justo de la riqueza, que contribuya a mejorar la calidad de vida de la mayoría.
La propuesta del Gobierno de incrementar el SMI este año un 3,1%, hasta los 1.221 euros mensuales en 14 pagas, junto con el mantenimiento de su exención en el IRPF, es para UGT un umbral mínimo, que solo pospone la necesidad de llevarlo hasta el salario medio como se comprometió nuestro país al firmar la Carta Social europea y definir su encaje tributario dentro de un sistema fiscal al que urge aplicar una reforma integral para mejorar su progresividad y equidad.
En cualquier caso, la mejora de las rentas del trabajo es una demanda no solo justa sino beneficiosa en el contexto actual de expansión económica y mejora continua de los resultados de las empresas, pues contribuye a reforzar el consumo interno, el empleo y la actividad económica, al tiempo que favorece mejoras en la productividad, de las que está muy necesitado el mercado laboral regional.
