El Plan Industrial de la Región de Murcia impulsa la descarbonización del tejido productivo regional a través de proyectos innovadores que favorecen el desarrollo de materiales constructivos de nueva generación, más sostenibles y con menor impacto ambiental, pioneros en Europa. Así lo destacó hoy el consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, durante la visita que realizó a la planta de Cementos La Cruz, en Abanilla.
Durante su recorrido, Juan María Vázquez conoció un nuevo proyecto orientado a la producción de nueva generación con baja huella de carbono frente a los procesos tradicionales. La Consejería está tramitando la autorización ambiental de la ampliación de las instalaciones actuales, un proyecto estratégico para el Gobierno regional y cuya tramitación está impulsando a través de la Unidad de Aceleración de Inversiones (UNAI) dependiente de la Consejería de Empresa, Empleo y Economía Social.
Además, esta iniciativa ha sido seleccionada por la Comisión Europea en el marco del Innovation Fund como uno de los 17 proyectos innovadores en descarbonización en Europa, y es uno de los dos únicos proyectos españoles que han obtenido este respaldo, lo que pone de manifiesto su carácter pionero y el potencial de la industria regional para liderar soluciones avanzadas en sostenibilidad.
El Plan Industrial fija entre sus objetivos prioritarios avanzar en la descarbonización del tejido productivo, especialmente a través de su línea 'Más Sostenible'. El consejero resaltó que este impulso "no solo debe proceder de las administraciones públicas, sino también de la colaboración público-privada, de la que este proyecto es un ejemplo de transformación de sectores estratégicos, como el de la construcción".
En este sentido, Juan María Vázquez apuntó que la empresa forma parte de la Cátedra Ecosistema Murcia Innova (EMURI), un espacio de cooperación que refuerza la I+D+i en la Región mediante la consolidación de alianzas estratégicas entre empresas, administración y universidades.
El proyecto tiene como objetivo sustituir de forma progresiva la fabricación convencional de cemento por cementos de nueva generación, con el fin de evitar la emisión de 450.000 toneladas de CO2 en una década, lo que equivale a más de 120 toneladas al día, la absorción de dióxido de carbono anual que llevarían a cabo tres millones de árboles.
