En el marco de esta iniciativa, la UMU ha puesto en marcha más de 58 microcredenciales universitarias, ha emitido más de 1.500 credenciales digitales y ha concedido más de 50 becas dirigidas a personas en situación de vulnerabilidad o exclusión social
La Universidad de Murcia ha celebrado la jornada "Formación para la inclusión y el empleo: microcredenciales como oportunidad para reducir brechas sociales", organizada por el Vicerrectorado de Formación Continua en colaboración con el Observatorio Regional contra los Delitos de Odio (ORDEO), consolidando un espacio de reflexión sobre el papel de la formación flexible en la mejora de la empleabilidad y la inclusión social de colectivos vulnerables.
El encuentro reunió a representantes del ámbito universitario, administraciones públicas, entidades sociales, servicios de orientación laboral y tejido empresarial para analizar cómo avanzar hacia modelos formativos más accesibles, adaptados y conectados con las necesidades reales del mercado laboral y de la sociedad.
Uno de los mensajes centrales de la jornada fue la necesidad de que la formación permanente vaya acompañada de orientación, apoyo y seguimiento para garantizar verdaderas oportunidades de inserción laboral, especialmente entre personas en situación de vulnerabilidad o con mayores dificultades de acceso al empleo.
Entre los participantes institucionales destacaron el director del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), Tomás Fernández Villazala, y el secretario general de Política Social, Familia e Igualdad de la Comunidad Autónoma, Nicolás Gonzálvez Gallego, quienes coincidieron en la importancia de reforzar las políticas de inclusión social y facilitar oportunidades formativas y laborales adaptadas a los colectivos más vulnerables.
Formación flexible para un mercado laboral cambiante
La conferencia inaugural corrió a cargo de Ricardo Espinoza, analista de políticas del Centro de Competencias de la OCDE, quien abordó la relación entre cualificación, recualificación y empleabilidad en un contexto marcado por la transformación acelerada del mercado laboral.
Durante su intervención, puso el foco en la necesidad de adaptar los sistemas formativos a nuevas demandas económicas y sociales, destacando el potencial de las microcredenciales universitarias como herramienta flexible para adquirir competencias específicas y responder con rapidez a los cambios del entorno productivo.
La jornada permitió además analizar cómo las microcredenciales se están consolidando en Europa como una de las principales apuestas educativas para favorecer el aprendizaje permanente y facilitar la adaptación profesional de trabajadores y desempleados.
La orientación laboral, clave para la inclusión
Uno de los aspectos más destacados del encuentro fue la importancia otorgada al acompañamiento y a la orientación laboral como elementos esenciales en los procesos de inserción sociolaboral.
Los participantes insistieron en que la formación, por sí sola, no garantiza el acceso al empleo y defendieron la necesidad de reforzar los mecanismos de apoyo, seguimiento y asesoramiento individualizado.
La mesa de diálogo sobre competencias y nuevas formas de empleo reunió a representantes institucionales, empresariales y universitarios para debatir sobre cómo construir modelos formativos más conectados con la realidad laboral y capaces de responder a perfiles diversos.
Asimismo, la mesa redonda permitió visibilizar el trabajo desarrollado por entidades del tercer sector y profesionales de la orientación laboral en ámbitos especialmente sensibles como la inclusión social, la salud mental, la inserción sociolaboral, las instituciones penitenciarias o la atención a personas sordas.
Empresas, universidades y administraciones: una alianza necesaria
Durante la jornada se puso de manifiesto la necesidad de reforzar la colaboración entre universidades, administraciones públicas, empresas y entidades sociales para garantizar que las microcredenciales respondan realmente a necesidades concretas de empleo.
Los participantes coincidieron en que este tipo de formación debe diseñarse desde el conocimiento directo del entorno productivo y social, incorporando además la voz de las propias personas destinatarias de estas iniciativas.
En este sentido, la Universidad de Murcia defendió su apuesta por un modelo de microcredenciales construido en colaboración con el tejido empresarial y social, mediante equipos docentes que combinan rigor académico y experiencia profesional.
Europa marca el camino
La dimensión europea también estuvo muy presente durante el encuentro. La conferencia de clausura fue impartida por Sarah Brady, responsable del proyecto MicroCreds de la Universidad de Limerick (Irlanda), considerada una de las experiencias de referencia en Europa en el desarrollo de este tipo de acreditaciones formativas.
Brady presentó el modelo irlandés como ejemplo de cómo las microcredenciales pueden facilitar la actualización continua de competencias y mejorar la empleabilidad en un contexto de transformación tecnológica y económica permanente.
Durante las diferentes intervenciones se defendió además la necesidad de avanzar hacia un marco nacional común de cualificaciones y de mejorar la coordinación entre administraciones para optimizar los recursos públicos destinados a formación y empleo.
Balance del Plan Microcreds en la UMU
La jornada sirvió también para cerrar oficialmente el Plan Microcreds desarrollado por la Universidad de Murcia.
En el marco de esta iniciativa, la UMU ha puesto en marcha más de 58 microcredenciales universitarias, ha emitido más de 1.500 credenciales digitales y ha concedido más de 50 becas dirigidas a personas en situación de vulnerabilidad o exclusión social.
Con este balance, la Universidad de Murcia refuerza su posicionamiento como una de las instituciones académicas que está liderando en España el desarrollo de modelos formativos más flexibles, inclusivos y alineados con las necesidades reales del empleo y de la sociedad.
