Expertos subrayan que detectar ARN viral en semen no implica necesariamente presencia de virus activo ni capacidad demostrada de transmisión sexual
Algunos virus pueden permanecer durante largos periodos en el aparato reproductor masculino incluso después de la recuperación clínica. La reciente publicación científica que describe la detección de hantavirus en muestras de semen hasta casi seis años después de la infección reabre el debate científico sobre las consecuencias de determinadas infecciones en la fertilidad masculina y su influencia en los tratamientos de reproducción asistida.
El estudio, realizado por investigadores suizos, describe el seguimiento clínico de un único paciente que sobrevivió al síndrome cardiopulmonar por hantavirus. Los autores detectaron material genético viral en semen hasta 71 meses después del inicio de los síntomas, aunque no lograron demostrar presencia de virus infectivo ni transmisión sexual efectiva.
Esta capacidad de algunos virus para persistir en determinados tejidos del organismo, especialmente en órganos considerados “sitios inmunológicamente privilegiados” como los testículos, ha llamado la atención de especialistas en medicina reproductiva, que reclaman evitar alertar a la sociedad sin pruebas sólidas y estudiar en profundidad el impacto del hantavirus teniendo en cuenta sus posibles efectos tanto sobre la calidad seminal como teniendo en cuenta un potencial contagio de carácter sexual; y si esta infección puede condicionar la fertilidad masculina incluso años después de haber superado la enfermedad.
“La detección de ARN viral no significa necesariamente que exista un virus activo con capacidad infectiva. En muchos casos hablamos de fragmentos genéticos residuales que permanecen en determinados tejidos durante largos periodos de tiempo. Aun así, este tipo de hallazgos resulta científicamente muy interesante porque ayuda a comprender mejor cómo determinadas infecciones pueden interactuar con la salud reproductiva masculina”, explica la doctora Ana Fabregat de Instituto Bernabeu.
Los testículos actúan como “santuarios inmunológicos”, zonas del organismo parcialmente protegidas de la respuesta inmune convencional para preservar funciones biológicas esenciales como la producción espermática. Sin embargo, y precisamente por esa particularidad, determinados virus como el ébola o el zika encuentren en el aparato reproductor masculino un entorno donde permanecer ocultos y persistir en el semen durante meses o incluso años tras la recuperación clínica.
Los especialistas recuerdan, sin embargo, que el estudio sobre hantavirus no analizó parámetros clásicos de fertilidad masculina como movilidad espermática, concentración seminal o capacidad reproductiva, por lo que actualmente no existen evidencias que permitan concluir un impacto directo del virus sobre la fertilidad.
“Lo que sí sabemos desde hace años es que muchos procesos infecciosos o inflamatorios pueden alterar temporalmente la calidad seminal. La fiebre elevada, la inflamación sistémica o determinadas respuestas inmunológicas pueden afectar durante semanas o meses a la producción de espermatozoides, independientemente del virus concreto”, aclara Fabregat.
Otro factor a tener en cuenta es el posible daño que estas infecciones pueden ocasionar sobre la función reproductiva masculina. Muchas enfermedades virales generan inflamación sistémica, fiebre elevada o alteraciones inmunológicas capaces de afectar temporal o permanentemente a la producción espermática, que es extremadamente sensible a cualquier proceso inflamatorio o infeccioso. A pesar de ello, las pruebas no demuestran que el hantavirus deja secuelas reproductivas a largo plazo.
Aunque los expertos descartan que este hallazgo implique cambios inmediatos en los protocolos de reproducción asistida o bancos de semen, sí consideran que la investigación sobre persistencia viral en el tracto reproductivo masculino seguirá creciendo en los próximos años, especialmente tras lo aprendido durante la pandemia y en otros virus emergentes.
“No existe motivo para generar alarma entre pacientes o donantes.. Los sistemas de control y seguridad en reproducción asistida son extremadamente rigurosos. Pero sí es cierto que cada vez entendemos mejor la relación entre infecciones, inflamación y salud reproductiva masculina, y eso probablemente abrirá nuevas líneas de investigación en medicina reproductiva”, apunta la especialista de Instituto Bernabeu.
Mientras la comunidad científica continúa investigando el verdadero alcance del hallazgo, las clínicas españolas insisten en que no existe motivo para generar alarma entre pacientes o donantes. Sin embargo, reconocen la imperatividad de ampliar el conocimiento sobre la persistencia viral y su posible interacción con el aparato reproductor masculino para descartar potenciales efectos adversos en su fertilidad en años venideros.
