Una "Dama boba" para un mundo que quizá no ha cambiado tanto

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La versión de Xus de la Cruz, dirigida por Josep Maria Mestres, se encontró con un Auditorio Parque Almansa prácticamente lleno y demostró que, cuatro siglos después, Lope de Vega todavía tiene mucho que decirnos

Hay historias que sobreviven al tiempo porque, en el fondo, nosotros no hemos cambiado tanto. Más de cuatro siglos después de que Lope de Vega escribiera La dama boba, sus personajes, sus contradicciones y su manera de mirar el amor volvieron anoche a encontrarse con el público en un Auditorio Parque Almansa prácticamente lleno.

El 56 Festival Internacional de Teatro, Danza y Música de San Javier recibió así una de las grandes comedias del Siglo de Oro español, en una versión de Xus de la Cruz dirigida por Josep Maria Mestres que acerca el universo de Lope al espectador contemporáneo sin perder el ingenio, el humor y el poder de la palabra que han convertido la obra en un clásico.

La propuesta de Octubre Producciones y el Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro / Clásicos en Alcalá encontró en el escenario de San Javier un sólido trabajo coral de Joaquín Notario, Carolina Rubio, Silvana Navas, Carlos Serrano, Pablo Béjar, Markos Marín, Concha Delgado y Víctor de la Fuente, acompañados por Alberto Granados como músico en escena.

Un elenco que se adentra en el juego de apariencias, intereses, deseos y equívocos ideado por Lope y que encuentra en Finea, interpretada por Carolina Rubio, el corazón de esa transformación: la mujer a la que todos creen poder definir termina demostrando que quizá eran los demás quienes no habían sabido mirarla.

Porque detrás de la comedia permanece una pregunta sorprendentemente actual: cuánto somos realmente nosotros mismos y cuánto de lo que somos responde a aquello que los demás esperan que seamos. Finea, considerada la "boba" frente a su hermana Nise, termina desafiando las etiquetas construidas a su alrededor y recordándonos que la inteligencia, el deseo y la libertad rara vez caben en los moldes impuestos.

El director del Festival, David Martínez, destacó especialmente esa capacidad de los clásicos para seguir dialogando con espectadores separados por siglos. "Lo maravilloso de una obra como La dama boba es comprobar que fue escrita hace más de 400 años y, sin embargo, seguimos reconociéndonos en ella. Esa es la grandeza de los clásicos: cambia el mundo, cambia nuestra manera de vivir, pero hay emociones, contradicciones y preguntas que permanecen".

Martínez celebró también la respuesta del público, que volvió a llenar prácticamente el recinto. "Estamos viviendo una edición con una acogida extraordinaria. Ver noche tras noche el Auditorio Parque Almansa así demuestra que existe un público con ganas de teatro, de descubrir propuestas diferentes y también de reencontrarse con nuestra tradición escénica".

San Javier volvió así a demostrar que un clásico no es una pieza destinada a permanecer quieta en una biblioteca. Un clásico está vivo precisamente porque cada generación puede mirarlo desde un lugar distinto y encontrar, cuatro siglos después, algo que todavía habla de ella.

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