San Pedro del Pinatar vive cada Sábado Santo una de sus citas más íntimas y emotivas, la procesión de la Virgen de la Soledad, con la bella imagen de Ramón Cuenca como titular, y que permite que los mayores sean partícipes de esta tradición.
La procesión, organizada por la cofradía de San Juan Evangelista, partió del barrio de Los Pescadores con los tambores del San Juan como guía y custodio de la imagen del Discípulo Amado, al que seguía la Cruz Desnuda, nazarenos y penitentes y, finalmente, la Virgen de La Soledad.
La primera parada destacada de esta procesión se realiza frente al templo San Pedro Apóstol, donde una saeta rompe el luto y la solemnidad de la procesión para representar el dolor y sentimiento de la Madre que ha perdido a su hijo.
La procesión continuó hasta la residencia Mensajeros de La Paz, donde decenas de residentes esperaban impacientes esta cita con la Fe. Tras escuchar de nuevo la voz desgarrada de la saeta, los pequeños integrantes del tercio infantil y juvenil de San Juan Evangelista entregaron las flores del tronos a los ancianos.
La Semana Santa pinatarense culmina mañana la Semana de Pasión con la tradicional procesión del Encuentro del Domingo de Resurrección.
