La asociación Lorcaíris LGTBIAQ+ ha denunciado públicamente la vandalización del banco arcoíris situado en la vía pública, el cual ha amanecido hoy, viernes 26 de junio, encaramado peligrosamente sobre un árbol, con el evidente riesgo que esto suponía para cualquier viandante.
Desde el colectivo se señala este acto como un ataque directo y deliberado contra la visibilidad y la dignidad de las personas LGTBIAQ+ en el municipio, ya que la naturaleza del mobiliario elegido descarta cualquier atisbo de gamberrismo casual.
Tras el hallazgo, representantes de Lorcaíris se han puesto en contacto inmediato con el Ayuntamiento de Lorca, cuyos servicios municipales han procedido a retirar y recolocar el banco en su ubicación original en cuestión de pocas horas.
A pesar de la rápida respuesta técnica, Lorcaíris volverá a solicitar formalmente al Gobierno Municipal una condena institucional pública y firme ante este nuevo atropello, tal y como ya se demandó tras el ataque con pintura que sufrió este mismo banco a finales de enero.
Desde la asociación se subraya que estas agresiones no solo dañan el mobiliario urbano que costea toda la ciudadanía, sino que representan un intento sistemático de amedrentar a un colectivo que trabaja diariamente por la igualdad real y la convivencia pacífica.
Denuncia ante la Policía Nacional y escalada de la violencia verbal
La asociación ha confirmado que interpondrá una denuncia formal ante la Policía Nacional para que se investigue la autoría de los hechos. Lorcaíris ha constatado la existencia de dos cámaras de seguridad pertenecientes a comercios locales que apuntan directamente al acceso de la plaza, cuyas imágenes podrían resultar determinantes para identificar a los responsables de esta acción.
Este incidente no es un hecho aislado. Se produce apenas quince días después del arrancamiento de la bandera que ondea en la Plaza Arcoíris, y se suma a un preocupante histórico de agresiones en el municipio: el manchado de la fachada de la sede de la asociación, la colocación de pegatinas con mensajes de odio, el intento de quema de la bandera del Orgullo el año pasado y su robo el año anterior.
Desde Lorcaíris reconocen con profunda preocupación que, año tras año, las muestras de hostilidad contra el colectivo lorquino son más continuadas y virulentas, coincidiendo de forma alarmante con el aumento de los discursos de odio dirigidos también hacia otros colectivos vulnerables de la ciudad.
Sin duda, este nuevo acto de odio demuestra que la intolerancia se crece ante el silencio institucional y que, lejos de ser meras gamberradas, estos ataques responden a una estrategia de hostigamiento que busca expulsar a la diversidad del espacio público lorquino.
A pesar de la gravedad de la situación, la asociación reafirma con total firmeza su compromiso con la defensa de los derechos humanos en Lorca, advirtiendo que no dará ni un solo paso atrás en los avances sociales conquistados con tanto esfuerzo en la ciudad. "El banco se vuelve a colocar, pero nuestra dignidad no van a poder moverla" concluyen.
